Si sólo nos anunciamos, desperdiciamos la oportunidad captar la información que permite ofrecerle al cliente una oferta única e irresistible.


Hace algunos años, incluso hoy en día, muchas empresas comparan Internet con la televisión, la radio u otros medios de comunicación masiva: Ponen una web y una cuenta en Twitter, las cuales utilizan únicamente para informar al público sobre sus productos y servicios. Luego miden los resultados en impactos obtenidos.

Esta visión, les impide aprovechar todo el potencial que nos ofrece el marketing online, para comunicarnos directamente con nuestros clientes, desarrollar ofertas personalizadas, realizar campañas poco visibles para nuestra competencia, medir con un alto grado de exactitud las respuestas obtenidas y generar una potente base de datos de clientes.

Las herramientas tradicionales de mercadeo directo son las molestas llamadas telefónicas y el envío de costosos catálogos, que compiten con otros en el atiborrado buzón del cliente.

El correo electrónico surgió como una opción económica y menos invasiva, pero su abuso generó la proliferación de filtros anti-spam, que frecuentemente nos dificultan la comunicación, incluso con aquellos clientes que nos han solicitado información.

Con el nacimiento de los foros y posteriormente las redes sociales, se presentó una nueva oportunidad para comunicarnos directamente con aquellas personas que han manifestado interés por nuestra oferta.

En ellas (al igual que en nuestra web), si usamos las herramientas adecuadas, podemos medir no sólo el efecto de una campaña, sino de cada mensaje que hemos publicado. Es posible saber cuáles mensajes han gustado a nuestros clientes, cuáles les han llevado a buscar mas información y cuáles han generado una venta.

Incluso, para cada cliente (o seguidor) podríamos saber cuál fue su reacción.

Aunque, por razones de privacidad, a veces no podamos relacionar esta información con un nombre, correo electrónico o información socio-demográfica, sino con una computadora u otro equipo con acceso a Internet, nunca habíamos tenido la oportunidad de generar una base de datos de comportamientos tan detallada como ahora.

Esta situación nos obliga permite realizar una segmentación basada en los intereses, que el cliente ha manifestado en la suma de todos sus clicks.

Podremos sub-segmentar hasta niveles jamás soñados: Cada persona es un segmento.

Y, para cada segmento, podremos diseñar una oferta. Que le haremos llegar en su siguiente click o visita a nuestra web o las redes sociales.

Como cada cliente recibirá una oferta diferente, aunque nuestra competencia se infiltre en la base de datos, no conocerá todos los detalles de nuestra estrategia de marketing.

Internet puede ser utilizada como medio de información.

Pero el objetivo no debe ser incrementar el conocimiento de la marca por parte del cliente (aunque éste pueda ser un efecto secundario), sino incrementar nuestro conocimiento de sus necesidades, para hacerle una oferta irresistible.