Inteligencia, Diligencia y Obediencia no son suficientes, las empresas de éxito requieren Iniciativa, Creatividad, Pasión y Entusiasmo.


Gary Hamel, a quien el Wall Street Journal nombró en 2008 en la lista de “los pensadores mas influyentes en el mundo de los negocios”. Plantea que, los grandes éxitos empresariales a largo plazo, no se han basado en el desarrollo tecnológico, sino en los cambios organizativos y en el aprovechamiento de las capacidades humanas.

La innovación en productos y en modelos de negocio nos pueden ayudar a obtener resultados a corto plazo pero, para que nuestra empresa perdure en los primeros lugares, es necesario “exprimir” a nuestros empleados, que son la verdadera fuente de desarrollo.

Esto no quiere decir que los hagamos trabajar mas horas por un menor salario.

Sino que debemos lograr que hagan su mayor esfuerzo, que saquen a relucir sus mejores cualidades, y las orienten al logro de los objetivos empresariales.

La inteligenciadiligencia y obediencia, han sido, tradicionalmente, las cualidades mas valoradas por las empresas. Muchos jefes sueñan con empleados con una capacidad superior a la media, que trabajen duro y que hagan todo lo que se les solicita.

Un personal con estas características es relativamente fácil de conseguir, y le permite a los directivos implementar sus planes con mayor facilidad. Pero ninguna de estas capacidades implica un compromiso por parte del empleado. Ni tampoco le permiten aportar mas allá de las órdenes de sus superiores.

Los empleados con iniciativa atienden los problemas sin necesidad de que se les indique, o presentan opciones de solución en vez de problemas.

Si tienen creatividad serán capaces de aplicar sus conocimientos y habilidades para mejorar los procedimientos o actividades de la operación de la empresa.

La pasión y entusiasmo significan que el trabajo les genera un interés tanto intelectual como emocional, lo cual permite que puedan aprovechar al máximo sus competencias.

Lograr el desarrollo de estas capacidades requiere de importantes cambios en las organizaciones, principalmente orientados a ofrecer mayor confianza, responsabilidad y libertad de acción a los empleados.

Pero no basta con un ambiente de trabajo motivador, es necesario buscar esas competencias en los procesos de reclutamiento y selección.